Alternativas de
tratamientos medicos

C&O – Organización especializada en obesidad en Colombia y el Mundo.

tratamientos obesidad

Cualquier modalidad de tratamiento de la obesidad tiene como objetivo la reducción del sobrepeso para recuperar la salud de la persona y disminuir los riesgos derivados de la obesidad en sí y de las enfermedades derivadas de ella. La mayor parte de los programas de reducción de peso se basan en tratamientos combinados que involucran diferentes tipos de dietas, modificación de los hábitos alimentarios y ejercicio regular. Estos programas pueden ser efectivos y constituyen el tratamiento más indicado en las personas con grados leves y moderados de sobrepeso. No obstante, en los pacientes con obesidad severa han resultado ser eficaces sólo en un pequeño porcentaje de individuos. Se calcula que sólo cerca del 5% de los pacientes que padecen este tipo de obesidad pierden una cantidad de peso significativa y son capaces de mantener esta pérdida a largo plazo.

Estudios del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos han mostrado que cerca del 90% de los pacientes con obesidad severa recupera su peso anterior en el curso de un año . Además, se han identificado riesgos graves para la salud en las personas que pasan continuamente de una dieta a otra y someten a su organismo a ciclos de pérdida y ganancia de peso de manera exigente y continua, en lo que se conoce como dietas yo-yo. El hecho es que la obesidad mórbida continúa siendo una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. La cirugía de reducción de peso, comparada con otros tratamientos, ha proporcionado los periodos más sostenidos de reducción del peso en personas para quienes han fracasado otras terapias.

En la actulidad Colombia ocupa el tercer puesto en Latinoamérica en materia de obesidad, donde el 40% de la poblacion presenta sobrepeso y el 5% sufre de obesidad severa.

La Dieta y la Modificación del Comportamiento

Las dietas hipocalóricas constituyen el tratamiento más empleado por miles de personas que padecen de obesidad. Entre ellas, las hipocalóricas o bajas en calorías son las más eficaces y tienen por objeto obtener un balance energético negativo, es decir, que ingresen menos calorías que las que se consumen.
Una dieta debe ser equilibrada en lo que a nutrientes se refiere y se debe adecuar a los gustos, horarios y costumbres de los pacientes. Debe procurarse una transición progresiva con el régimen alimenticio anterior así como variedad en los alimentos para evitar la monotonía y el abandono del tratamiento. Es importante que todas las dietas, en particular aquellas muy bajas en calorías, sean supervisadas por un médico y diseñadas por una nutricionista, puesto que existe una gran proliferación de dietas “milagrosas” que carecen de fundamento científico y que pueden producir alteraciones severas del metabolismo e incluso la muerte.
La modificación del comportamiento y los hábitos de alimentación se busca a través de diversas formas de terapias, entre ellas la psicoterapia. Infortunadamente, tanto las dietas como las terapias dirigidas a la modificación del comportamiento fracasan con frecuencia en las personas con obesidad severa debido a que los resultados obtenidos a corto plazo se pierden a causa de la recuperación del peso perdido, lo que conduce al abandono del tratamiento.
No obstante los resultados con frecuencia frustrantes de las dietas y los intentos de modificación del comportamiento, éstos son parte fundamental del tratamiento integral de los pacientes sometidos a tratamiento quirúrgico de la obesidad, puesto que la cirugía es tan sólo una herramienta que le proporciona al paciente un periodo de tiempo mas o menos largo para que pierda el exceso de peso y modifique sus hábitos de alimentación y su estilo de vida. Tanto los cambios de la alimentación como de la forma de vida son factores determinantes de los buenos resultados después de cirugía.

El Ejercicio

La actividad física es fundamental, aún para las personas con obesidad severa, aunque ellas tienen enormes dificultades para hacer ejercicio.

El ejercicio, asociado con una disminución de la ingesta produce una reducción leve del peso, mejora la condición cardiovascular y ayuda a mantener la pérdida de peso. No obstante, el ejercicio debe ser adecuado a la condición individual de cada persona.

En aquellas con obesidad severa no se recomienda intentar una actividad física intensa. Lo más adecuado para ellos es caminar y realizar actividades que favorezcan el mantenimiento del tono muscular. El ejercicio físico es un coadyuvante eficaz de las dietas para mantener la reducción del peso a largo plazo.